La actividad física está estrechamente relacionada con la salud mental, los procesos biológicos están asociados con diferentes funciones cerebrales y prevención de enfermedades. Mientras estimulamos nuestros músculos, el cerebro libera ciertas sustancias químicas como la dopamina, la serotonina y la norepinefrina, cada uno de ellos interviene en algún proceso específico.

  1. La dopamina contribuye a regular el estrés y los procesos de recompensa; es decir, influye en cómo respondemos a estímulos que consideramos positivos como la comida, el sueño o el sexo.
  2. La serotonina es una sustancia que influye notablemente en nuestro estado de ánimo y es responsable de una sensación de calma que nos aleja de estados depresivos, y además, nos permite conciliar mejor el sueño y regular la ingesta de alimentos evitando excesos.
  3. Las endorfinas nos permiten sentir felicidad, alegría y hasta euforia, funcionando además como un analgésico natural, pues reduce la sensación de dolor, así como la ansiedad y el estrés. Si bien su liberación es inmediata tras el ejercicio y luego sus efectos se reducen en el organismo, las endorfinas también son recordadas por nuestro cuerpo y nos empujan a regresar al movimiento.

En el área de la salud mental, existe una variedad de circunstancias terapéuticas que están asociadas a la práctica deportiva, donde se considera a la actividad física como un aliado en los procesos de intervención en patologías tan frecuentes como el estrés, la ansiedad y la depresión.

También, la actividad física y el deporte puede establecerse como un elemento protector en la aparición de trastornos de personalidad, estrés laboral o académico, ansiedad social, falta de habilidades sociales, disminución del impacto laboral, social y familiar.

El poder realizar la actividad física con la que nos sintamos más a gusto va a mejorar nuestra calidad de vida, actualmente existen numerosas opciones, entre ellas, bailoterapia, yoga, pilates, spinning, zumba, todos estos permiten aumentar nuestra autoestima y en muchas ocasiones fomenta la interacción social.

Existe suficiente evidencia teórica sobre la mejora de las capacidades cognitivas, habilidades sociales, autoconcepto, resiliencia y reducción de enfermedades degenerativas como la demencia y la enfermedad de Alzhéimer en edad avanzada. También la actividad física, es efectiva para los adultos mayores en general, y es protectora en enfermedades cardiovasculares.

Es importante tomar en cuenta que cada persona tiene su propio límite que no debería sobrepasar, pues al hacerlo estaría sometiendo el cuerpo a un nivel más allá de lo positivo. Finalmente los invito a elegir la disciplina que mas se ajuste a cada uno y practicarla con frecuencia.

Referencias:

Granados, S. H. B., & Cuéllar, Á. M. U. (2018). Influencia del deporte y la actividad física en el estado de salud físico y mental: una revisión bibliográfica. Katharsis: Revista de Ciencias Sociales, (25), 141-160.

Castro-Jiménez, L. E., & Galvis-Fajardo, C. A. (2018). Efecto de la actividad física sobre el deterioro cognitivo y la demencia. Revista cubana de salud pública44, e979.